Pastillas para Dormir

El insomnio consiste en una reducción de la capacidad para dormir. Es el trastorno de sueño más frecuente en la población general y muchas veces se combina con problemas de ansiedad y depresión. La falta de sueño puede afectar de modo negativo a la vida de la persona que lo sufre, provocando deterioro a distintos niveles. El número de horas de sueño necesarias varía de unas personas a otras. Aunque la media diaria es de 7 horas y media, existe un rango que oscila entre 4 (poco dormidores) a 10 horas (grandes dormidores), considerándose estos valores dentro de la normalidad.

Los fármacos más prescritos para el insomnio son las benzodiacepinas, que tienen efectos ansiolíticos, propiedades hipnóticas y también se usan como relajantes musculares. Los inconvenientes son, en primer lugar, que da lugar a dependencia cuando se emplea repetidamente, por ello su uso debe ser restringido, bajo prescripción médica y empleados siempre en periodos cortos (algunos autores hablan de no más de dos meses). En segundo lugar, el problema que nos encontramos es el de la automedicación, que se ha convertido en algo habitual, cuando la recomendación es no tomar hipnóticos ni sedantes por cuenta propia.

TIPOS DE INSOMNIO

Según su origen, tenemos el insomnio orgánico (es decir, causado por alguna enfermedad: metabólica, hormonal, etc, o causada por dolor, como fibromialgia, cefalea, etc.) y no orgánico. Éste suele implicar malos hábitos de sueño, uso y abuso de sustancias y medicamentos, trabajos por turnos o viajes frecuentes transoceánicos, etc. En los últimos tiempos se ha empezado a utilizar la melatonina para regular el ritmo sueño-vigilia, probados sus efectos para el jet-lag. El insomnio psicofisiológico está caracterizado por un nivel elevado de la activación, preocupación y estrés, y se mantiene el problema durante mucho tiempo aunque el estrés desaparezca o se habitúe al mismo. Puede tratarse de insomnio de inicio, que supone dificultad para conciliar el sueño (30 minutos o más); o insomnio de mantenimiento, dificultad para volver a dormirse después de haberse despertado (varios despertares de más de 30 minutos, o despertando definitivamente de manera precoz, consiguiendo un tiempo total de sueño escaso).

Según el tiempo de evolución, el insomnio puede ser temporal (sólo unos días o semanas), o crónico (meses o años). En estos casos se entra en un círculo en el que la ansiedad por intentar dormir reduce la posibilidad de quedarse dormido, aumentando la aprensión y el miedo a la cama. Parece que algunas características de personalidad hacen a las personas más vulnerables a entrar en este círculo (personas con tendencia a la preocupación, perfeccionistas y exigentes, que tienen que tener todo bajo control y que no suelen hablar de sus problemas interiorizando las emociones negativas).

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA AFRONTAR EL INSOMNIO?

Muchas personas abusan de los medicamentos para dormir, los toman sin prescripción médica y durante más tiempo del que sería conveniente. El fármaco puede ser útil en un momento de crisis, pero no debe prolongarse, y en estos casos hay que intervenir principalmente en la causa, para solucionar el problema de sueño mediante técnicas de psicoterapia, destinadas a cambiar los factores que están contribuyendo a perpetuar el insomnio. En este tratamiento se valora el origen del insomnio, su historia de aprendizaje y los factores que lo están manteniendo. La terapia consiste en cambiar los hábitos inadecuados (higiene del sueño), cambiar los pensamientos erróneos que aumentan la preocupación, y reducir la elevada activación emocional asociada a éstas. Este tratamiento le ayudará a desarrollar habilidades para recuperar el control sobre el sueño.

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